La Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) elaboró un documento (descargar) que plantea la necesidad de establecer políticas de Estado que diversifiquen la matriz energética en el país, contribuyendo a la reducción de costos del sistema y creando empleo en las economías regionales.

A continuación, presentamos un fragmento del documento, precisamente el capítulo vinculado al financiamiento de proyectos.

El sector de Energías Renovables, como muchos sectores de infraestructura, es altamente dependiente del financiamiento. En el caso particular de los proyectos que están vinculados a contratos de largo plazo, como los que fueron licitados en las rondas RENOVAR, existe a nivel internacional una serie de esquemas financieros a los cuales se recurre para su fondeo.

Desde los menos garantizados, conocidos como “Project Finance”, en los cuáles el repago de la deuda que toma el proyecto resulta del flujo de ingresos que el mismo genera. El “Corporate Finance”, en donde la deuda tomada por el proyecto ya no recae sobre su flujo de ingresos sino sobre los balances de la empresa que toma dicha deuda. U otra opción es la emisión de deuda en los mercados para financiar a los proyectos como a las empresas ejecutoras.

Todos estos esquemas tienen algo en común y es que la tasa de interés (el costo del financiamiento) a la cual acceden, resulta determinante para viabilizar un proyecto, así como para mejorar los precios finales de la electricidad generada a partir de fuentes limpias.

Hasta el presente, la banca privada comercial ha tenido una baja participación en el financiamiento dirigido al sector (en muchas oportunidades actuando como prestamistas de segunda instancia), mayoritariamente fondeados desde organismos multilaterales o agencias de inversión y con una participación del BICE en su rol de banca de desarrollo, o directamente financiados con equity.

A pesar de ello, el sector ha logrado inversiones por USD 7.237 millones en 4.788 MW que se encuentran en construcción u operación comercial. Si se asumiera que se construye todo lo licitado y lo asignado en MATER, se estima una inversión total de USD 9.000 millones para 6,2GW de potencia.

La continuidad del crecimiento del sector está directamente relacionada a la posibilidad de acceder a costos financieros competitivos, tanto a nivel local como de organismos internacionales.

La enorme calidad de los recursos naturales renovables argentinos aporta importantes ventajas competitivas a nivel mundial, pero no logran compensar el elevado costo de financiación que sufre nuestro país, por la falta de confianza que genera la falta de políticas sostenidas en el largo plazo, entre otras cuestiones, y que es posiblemente el principal objetivo de este documento.

El acceso al financiamiento es necesario en toda la cadena de valor, desde el capital trabajo de las PYMES y empresas proveedoras de servicios locales, pasando por la financiación de las instalaciones de usuarios residenciales e industriales, hasta la estructuración de la deuda de grandes parques.

La escasa profundidad del mercado financiero local; los elevados valores del “riesgo país”, la falta de unicidad en las reglamentaciones a nivel provincial y la necesidad de políticas de Estado que trasciendan los ciclos electorales, son las principales variables que actúan en detrimento de la expansión del sector.

La experiencia internacional ha derribado los interrogantes que podrían surgir respecto a la tecnología posicionando a las energías renovables un sector rentable y seguro para las inversiones con gran apetito a nivel global.

Desde Argentina debemos avanzar en los consensos y políticas que permitan esquemas financieros acordes para que las energías renovables se consoliden como un sector pujante.

COMISIÓN DIRECTIVA

CADER

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